menor atención a tal cooperación por parte de los gobiernos de ambas naciones, posiblemente por una falta de apreciación de las ventajas nacionales que se devengarían de los esfuerzos binacionales. Adicionalmente, la barrera del idioma, la diferencia en el desarrollo de la infraestructura científica y los recursos humanos y la desproporción en el financiamiento han dificultado la cooperación.

Para disminuir o eliminar algunas de las barreras que separan a los científicos marinos en México y los Estados Unidos y para promover las ciencias oceánicas binacionales, representantes de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC, anteriormente la Academia de la Investigación Científica) y el Consejo Nacional de Investigación (National Research Council [NRC]) de los Estados Unidos se reunieron en 1994. En ese encuentro, los participantes discutieron un proyecto interacadémico para distinguir los beneficios que se obtendrían al incrementar la interacción binacional en las ciencias oceánicas, describir los temas potenciales para la investigación conjunta, identificar las barreras para la cooperación en investigación, y sugerir caminos para disminuir estas barreras. Los participantes del encuentro discutieron la necesidad de una mayor cooperación entre los científicos del océano de México y los Estados Unidos y concordaron en formar un grupo interacadémico para explorar los intereses de investigación comunes (véase el Apéndice A para la revisión del Acuerdo). Tanto el NRC como la AMC formaron cada uno un comité de científicos, patrocinados y administrados separadamente, y que juntos fungieron como el JWG sobre Ciencias Oceánicas de la AMC y del NRC (véase el Apéndice B para la revisión de las biografías de los miembros del JWG). Este informe ofrece ejemplos relevantes de investigación que podrían ser realizados binacionalmente en el Océano Pacífico/Golfo de California yen el Golfo de México/Mar Caribe.

En el Océano Pacífico, hay importantes preguntas de investigación relacionadas con las causas de las variaciones regionales en la abundancia de peces, particularmente la influencia de los procesos físico-oceánicos y sus efectos en los grandes depredadores tales como los mamíferos y las aves marinas. Existen evidencias de que el régimen físico-biológico del Sistema de la Corriente de California, probablemente en respuesta a las variaciones climáticas globales, varía altemativamente entre los regímenes biológicos e hidrográficos, evidenciado, por ejemplo, por los cambios en el dominio del nivel medio de los ecosistemas por parte de las sardinas o las anchovetas. Igualmente, en relación con el clima, tanto la Provincia Marginal Continental de California como el Golfo de California proveen la oportunidad de estudiar anteriores condiciones climáticas a través del análisis de los sedimentos laminados cuya acumulación está afectada por el clima.

Aunque el Golfo de California se localiza enteramente dentro las fronteras de México, los Estados Unidos tienen un efecto determinante sobre este golfo debido a la reducción de la cantidad y la calidad del agua que descargan por la cabeza del golfo a través del Río Colorado, al igual que por el gran impacto de los turistas estadounidenses en la región. Adicionalmente, las costas del Pacífico y del



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Building Ocean Science Partnerships: The United States and Mexico Working Together menor atención a tal cooperación por parte de los gobiernos de ambas naciones, posiblemente por una falta de apreciación de las ventajas nacionales que se devengarían de los esfuerzos binacionales. Adicionalmente, la barrera del idioma, la diferencia en el desarrollo de la infraestructura científica y los recursos humanos y la desproporción en el financiamiento han dificultado la cooperación. Para disminuir o eliminar algunas de las barreras que separan a los científicos marinos en México y los Estados Unidos y para promover las ciencias oceánicas binacionales, representantes de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC, anteriormente la Academia de la Investigación Científica) y el Consejo Nacional de Investigación (National Research Council [NRC]) de los Estados Unidos se reunieron en 1994. En ese encuentro, los participantes discutieron un proyecto interacadémico para distinguir los beneficios que se obtendrían al incrementar la interacción binacional en las ciencias oceánicas, describir los temas potenciales para la investigación conjunta, identificar las barreras para la cooperación en investigación, y sugerir caminos para disminuir estas barreras. Los participantes del encuentro discutieron la necesidad de una mayor cooperación entre los científicos del océano de México y los Estados Unidos y concordaron en formar un grupo interacadémico para explorar los intereses de investigación comunes (véase el Apéndice A para la revisión del Acuerdo). Tanto el NRC como la AMC formaron cada uno un comité de científicos, patrocinados y administrados separadamente, y que juntos fungieron como el JWG sobre Ciencias Oceánicas de la AMC y del NRC (véase el Apéndice B para la revisión de las biografías de los miembros del JWG). Este informe ofrece ejemplos relevantes de investigación que podrían ser realizados binacionalmente en el Océano Pacífico/Golfo de California yen el Golfo de México/Mar Caribe. En el Océano Pacífico, hay importantes preguntas de investigación relacionadas con las causas de las variaciones regionales en la abundancia de peces, particularmente la influencia de los procesos físico-oceánicos y sus efectos en los grandes depredadores tales como los mamíferos y las aves marinas. Existen evidencias de que el régimen físico-biológico del Sistema de la Corriente de California, probablemente en respuesta a las variaciones climáticas globales, varía altemativamente entre los regímenes biológicos e hidrográficos, evidenciado, por ejemplo, por los cambios en el dominio del nivel medio de los ecosistemas por parte de las sardinas o las anchovetas. Igualmente, en relación con el clima, tanto la Provincia Marginal Continental de California como el Golfo de California proveen la oportunidad de estudiar anteriores condiciones climáticas a través del análisis de los sedimentos laminados cuya acumulación está afectada por el clima. Aunque el Golfo de California se localiza enteramente dentro las fronteras de México, los Estados Unidos tienen un efecto determinante sobre este golfo debido a la reducción de la cantidad y la calidad del agua que descargan por la cabeza del golfo a través del Río Colorado, al igual que por el gran impacto de los turistas estadounidenses en la región. Adicionalmente, las costas del Pacífico y del

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Building Ocean Science Partnerships: The United States and Mexico Working Together Golfo de California están físicamente conectadas y comparten muchas características físicas, biológicas y geológicas. La Provincia Marginal Continental de California y el Golfo de California tienen una evolución tectónica compartida, por lo que la investigación geológica y geofísica moderna de estas dos regiones ayudaría a resolver problemas de un profundo significado científico. Un número de temas de investigación específicos del Golfo de California son interesantes e importantes para la sociedad, por ejemplo, el transporte de materia a través de la plataforma continental del Golfo de California, la tectónica y la geología del golfo, y los sistemas de ventilas hidrotermales bloqueados por sedimentos que existen en esta región. Los Estados Unidos y México colindan con el Golfo de México. Debido a la naturaleza semi-cerrada de esta cuenca, las actividades de ambas naciones pueden tener efectos significativos y duraderos en el ambiente marino no solamente dentro de la cuenca, sino también aguas arriba a lo largo de la Costa Este de los Estados Unidos y posiblemente aguas abajo en las costas del Caribe debido a la recirculación de masas de agua. El Sistema de las Corrientes del Lazo y Florida, integra a la Corriente de Yucatán, y une a la Península de Yucatán con el sur de Florida. La región del Golfo de México-Mar Caribe constituye una ubicación lógica para la instauración de un sistema de observación regional oceánico, con redes coordinadas de comunicación para la investigación y la educación pública, y programas binacionales de investigación a gran escala. Se requiem de investigación para entender las conexiones entre los procesos físicos en esta zona del océano (circulación, la Corriente del Lazo, la dinámica de vórtices y los intercambios de masas de agua) y la pesca, el clima continental, y los riesgos naturales. También son importantes las actividades científicas relacionadas con la exploración y explotación del petróleo y del gas natural, los impactos del petróleo y de otros contaminantes sobre los organismos marinos y los humanos, la ecología de los hidrocarburos y las infiltraciones salinas. Finalmente, la destrucción del hábitat y los cambios en la diversidad biológica, que resultan de las actividades humanas a través de la región, se traducen en importantes impactos sociales. La administración y mitigación de tales impactos humanos pueden alcanzarse mejor mediante políticas basadas en información científica completa y precisa, con modelos apropiados, y con la correcta aplicación de la información disponible. Nuestras áreas oceánicas combinadas son ricas en vida marina, especialmente en especies de invertebrados. Estudios distribuidos mundialmente han demostrado que los invertebrados marinos producen una amplia gama de productos bioquímicos que pueden ser útiles para los humanos. El campo de los productos químicos marinos naturales ha sido desarrollado para buscar esos componentes útiles, entender sus funciones naturales, y predecir su potencial comercial. En la exploración y desarrollo de los productos naturales marinos hay un potencial substancial para la colaboración entre los Estados Unidos y México. No obstante el gran potencial científico de las áreas arriba descritas, se deben tomar un número de acciones para hacer más efectiva la investigación en colabo

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Building Ocean Science Partnerships: The United States and Mexico Working Together ración, para mejorar el alcance de las ciencias marinas, y para fortalecer las asociaciones entre México y los Estados Unidos. Mayor importancia tendría el fortalecer la infraestructura de las ciencias marinas en México, pues incrementaría la capacidad de los científicos mexicanos para colaborar con científicos de otras naciones. Los medios principales para lograr esta meta son: (1) la investigación conjunta y (2) el intercambio de personal para su educación y capacitación. Los intercambios podrían incluir a estudiantes, miembros del personal académico, técnicos, y funcionarios de gobierno. Igualmente se podrían incluir consultas regulares de academia a academia con respecto a los asuntos de las ciencias oceánicas, mayor difusión e intercambio de información y simposios científicos enfocados a las ciencias oceánicas binacionales. En la actualidad, la falta de un enfoque institucional de las ciencias oceánicas en México dificulta la cooperación entre ambas naciones. El gobierno federal mexicano debería examinar los méritos de crear una agencia responsable de sus asuntos marinos y de sus servicios de información oceáica, incluyendo a las ciencias y la tecnología del océano, ya sea mediante una nueva agencia o insertándola en otra ya existente. Dicha entidad sería capaz de cooperar con las agencias de los Estados Unidos, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration), y podría coordinar la aplicación de la ciencia del océano a las necesidades ambientales y sociales de México. De la misma manera, la AMC (o su brazo operativo, la Fundación Nacional de Investigación) debería evaluar las ventajas de crear la contraparte mexicana a la Junta Directiva de Estudios Océanicos (Ocean Studies Board) para facilitar la frecuente comunicación interacadémica sobre asuntos marinos de interés binacional y atender las necesidades mexicanas sobre la ciencia del océano. Adicionalmente al fortalecimiento de la ''infraestructura'' humana, la infraestructura física de las ciencias marinas debería de compartirse en el corto plazo para ventaja mutua entre México y los Estados Unidos. Igualmente, a largo plazo, la infraestructura mexicana en las ciencias oceánicas deberá ser construida para alcanzar una capacidad autosostenible. Dichas capacidades son importantes tanto para facilitar la cooperación de científicos mexicanos del océano, con sus colegas de los Estados Unidos y de otras naciones, como para permitir que los científicos mexicanos respondan de manera más efectiva a los retos y oportunidades oceanográficas de su nación. Para desarrollar un mejor entendimiento de los procesos oceánicos y de las actividades humanas que pueden afectar estos procesos, las agencias que financian la investigación básica y aquella orientada a misiones específicas en ambas naciones deberán sostener un nivel de apoyo apropiado para el desarrollo de nuevas técnicas oceánicas observacionales. El compartir de una forma bien coordinada la infraestructura física aumentaría la efectividad y la utilización del instrumental desarrollado. Ejemplos representativos incluyen el mejor uso del "tiempo ocioso" de buques oceanográficos o de instrumentos caros y la provisión o el préstamo de esta herramienta de un país al otro para su uso en la investigación de

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Building Ocean Science Partnerships: The United States and Mexico Working Together campo y de laboratorio. Las instituciones paraestatales en ambas naciones deberían pugnar por sostener un balance adecuado de gastos relativos a la construcción, al mantenimiento y la operación de buques. Construir buques oceanográficos sin suministrar fondos adicionales para su mantenimiento y la investigación que los utiliza resulta en una subutilización y derroche de los recursos navieros. En el caso mexicano, se debería buscar un balance entre los fondos para la investigación, la conservación y operación de los buques existentes. Incluir a participantes mexicanos en las actividades de orgamzación, planeación y capacitación del Sistema Nacional Universitario de Laboratorios Oceanográficos Norteamericanos podría ser mutuamente benéfico para ambas naciones, pues haría que la operación de los barcos fuese más compatible y permitiría transferir la extensa experiencia de los operadores y técnicos de los barcos de los Estados Unidos a sus contrapartes mexicanos. Las agencias y científicos mexicanos y estadounidenses deberían cooperar en el establecimiento de sistemas coordinados de observación en aguas compartidas y adyacentes, mismos que realzarían y sustentarían los esfuerzos de monitoreo oceánico de importancia regional y también servirían como partes integrales de un sistema global de observación oceáinico. Perseguir la investigación binacional, incrementar la cooperación, y construir la infraestructura necesaria dependerá de la inversión de recursos adecuados. Las significativas oportunidades científicas y las necesidades sociales relacionadas con la investigación oceánica binacional aquí descritas indican los importantes beneficios que se podrían devengar si los dos gobiernos federales dedicasen mayores recursos a la ciencia oceánica binacional y procediesen a iniciar la planeación de actividades conjuntas en las ciencias marinas. Una mayor cooperación resultaría si los fondos fuesen proveídos por los gobiernos de los Estados Unidos y México para una total participación de sus científicos en las investigaciones propuestas por éstos en las aguas contiguas de ambas naciones. En la actualidad los financiamientos para las actividades de la ciencia marina binacional son extremadamente limitados. Sería apropiado para las agencias gubernamentales, las fundaciones y los sectores industriales de ambas naciones, el dedicar recursos para la investigación marina, usando los mecanismos existentes tales como la Fundación para la Ciencia Estados Unidos-México, designando fondos específicos para ser distribuidos a través de los canales existentes, o creando nuevos vehículos para financiar actividades conjuntas. Para reducir la probabilidad de malentendidos y de expectativas incumplidas en el desarrollo de investigaciones conjuntas, es crucial dedicar esfuerzos concretos para especificar acuerdos (por adelantado) acerca de obligaciones, responsabilidades, autorías conjuntas o separadas de publicaciones, créditos, derechos de patentes y programas de investigación. También es importante formar un marco ético y legal que rija las colaboraciones balanceadas en ciencia conjunta, el cual a su vez estará, supeditado a los ideales contenidos en el tratado de las Leyes del Mar y de otras leyes internacionales y estándares éticos relevantes de conducta científica.

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Building Ocean Science Partnerships: The United States and Mexico Working Together La mayoría de las recomendaciones contenidas en este informe requieren instrumentación por parte de las agencias federales de los Estados Unidos y México. Sin embargo, algunas de las recomendaciones también son aplicables a fundaciones privadas, agencias estatales, instituciones académicas y de investigación, e individualmente a científicos del océano, sociedades científicas y/o academias nacionales de las dos naciones. La información contenida en este informe puede servir como fundamento y estímulo para una nueva era de cooperación entre científicos del océano de los Estados Unidos y México y así podría resultar en avances científicos significativos, en el uso más efectivo y cuidadoso de los recursos naturales marinos, yen el mejoramiento de la protección del ambiente marino de ambas naciones.

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Building Ocean Science Partnerships: The United States and Mexico Working Together 1 Introducción México y los Estados Unidos comparten una frontera terrestre común a lo largo de aproximadamente 3,000 kilómetros. Las áreas costeras y oceánicas compartidas por las dos naciones en el Golfo de México y el Océano Pacífico, donde las actividades de una nación impactan a la otra, son igualmente importantes (figura 1.1). Una tercera área marina, el Golfo de California, se encuentra totalmente dentro de los linderos de México pero está significativamente afectada por las actividades en los Estados Unidos a través de la influencia del Río Colorado y el impacto del turismo estadounidense alrededor del golfo. El Mar Caribe representa una cuarta área marina de gran importancia para ambas naciones, toda vez que el Golfo de México se ve afectado por los procesos del Mar Caribe y ambos países tienen áreas costeras limitadas por este mar. Por lo anterior, México y los Estados Unidos deberían cooperar entre sí, al igual que con otras naciones del Caribe, para mejorar el entendimiento del medio ambiente marino en la región. Las áreas oceánicas separadas por la frontera Estados Unidos-México, aunque políticamente distintas, son en realidad sistemas naturales unificados. Ambas naciones indudablemente harán mayor uso de sus recursos marinos, vivientes e inertes, pero esperamos que esta utilización fuese racional y sustentable. Dicho desarrollo presenta oportunidades y reponsabilidades únicas para la investigación binacional que podrían hacer posible un desarrollo razonable y sustentable que construyese vínculos humanos más cercanos a través de la frontera política. En los años setenta, fue claro para todos los países en vías de desarrollo que necesitaban participar efectivamente en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Leyes del Mar (UNCLOS). Estas naciones también se percataron de sus serias deficiencias en infraestructura, experiencia y conocimiento dentro de las ciencias marinas para poder funcionar y cumplir con las responsabilida